Reflexiones a propósito de la pelea de los trabajadores de prensa rosarinos

Foto: Virginia Sotti
Se cumple hoy un nuevo día de protesta de parte de los trabajadores de prensa de la ciudad de Rosario, en repudio de la política de ajuste propiciada por el Grupo UNO, que envío 26 telegramas de despido la semana pasada, en lo que representa una reducción del casi 30% de planta permanente de las radios LT3 y LT8.
Quería aprovechar esta infeliz ocasión para hacer una serie de reflexiones que pueden ser o no interesantes, pero simplemente creo que, como siempre, colaboran a tener un abanico amplio de opiniones, que hacen a la información en democracia, que considero de eso se trata la cosa.
En primer lugar, se deja en claro la alta concentración mediática que existe en la ciudad actualmente, mientras se espera por los cambios que podrían venir con la nueva ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (hoy suspendida por una serie de fallos judiciales). Ya se mencionó en otro posteo, pero vuelvo a decir que si el conflicto salió a escena pública fue por el accionar de los trabajadores, no por la inquietud de los demás medios de la ciudad -me refiero a los que poseen mayor llegada, como los dos canales de aire y LT2-, que lamentablemente son dirigidas por personas que ven la información como una mercancía, y no como un derecho.
Por suerte, existen canales alternativos que ayudaron a desparramar qué era lo que estaba sucediendo. Sobretodo el muy buen uso que se le dio a Facebook, por ejemplo el grupo No a los despidos en LT3 y LT8, que llegó rápidamente a sumar casi 5 mil fans en menos de una semana, algo que dejaría muy conforme a más de una agencia de comunicación al realizar trabajos para privados. También los blogs y radios comunitarias se hicieron eco, aunque su llegada fue mucho menor, aunque no poco importante.
Me dicen que por estas horas las cosas están bastante complicadas, sobretodo por la intransigencia de la patronal de no dar marcha atrás con la medida, incluso amenzando cabalmente con nuevos despidos a los trabajadores que se adhirieron al paro -vale decir todos-. Habrá que ver hasta cuando se puede aguantar con la lucha, porque cada uno de estos trabajadores son sostenes de familia, y tienen que llevar para casa lo que venían llevando hasta ahora.
El apoyo de numerosas agrupaciones significa probablemente un gran apoyo para el Sindicato de Prensa, que sumó enérgicamente su aval a la norma audiovisual sancionada en el Congreso el año pasado. En ese sentido, la actitud de Agustín Rossi, de hacerse presente en la marcha y comprometerse a elevar al Parlamento el pedido de suspensión de licencias, es una carta con la que no se contaba desde un principio.
De todas maneras no hay mucho por festejar. “El gobierno busca silenciar a dos radios rosarinas”, imagino el título de TN de mitad de semana, cuando llegue el pedido de Rossi a la sede del Poder Legislativo. Fue gracioso el video cuando, en el medio de su campaña “Prende y apaga”, Sergio Lapegüe no supo como sortear una intrincada situación, en donde se mostraba la bandera de repudio a los despidos y él sólo atinó a decir “muchachos, esta no es la manera. Con gusto cubriremos esas cosas, pero en otro momento”. Vale decir que ningún medio del Grupo Clarín cubrió el problema desde que se desató la semana pasada.
Alternativas
Ayer, en el programa dominical de Quique Pesoa, se pudo escuchar una nueva adhesión hacia los trabajadores, de quien es hoy una de las personas más respetadas en el ambiente, por su vasta trayectoria y honorabilidad intelectual. Desde San Marcos Sierras, llamó a resistir contra “los hijos de puta de Gollán y Compañía” e inclusó deslindó que una salida al problema sería la autogestión de los medios por parte de los trabajadores. Algo idealista el hombre, pero bien vale soñar con medios hechos y administrados por los mismos periodistas.
Dejo el audio para regocijarse unos instantes, gentileza de Claudio de Luca, quien lo subió a su blog Señales.
Atropellos
Por último quería mencionar la terrible indignación que sentí al leer la siguiente gacetilla de prensa, donde se difunde el “V Encuentro Internacional de Banda Ancha y Cablemódem”, una jornada a realizarse esta semana en el Hotel Presidente, en Rosario.
El Encuentro Internacional de Banda Ancha y Cablemódem, organizado por la Asociación Bonaerense de Televisión –ABT-, tiene como eje el debate sobre la amenaza que la nueva Ley de Medios significa para la democratización de Internet y el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento.
Así se presenta el evento. No creo que sirvan agregar muchas más palabras a la cosa, ¿no? Sólo lo siguiente: el primer panel tiene el título “Ley De Medios: Ausencia De Un Debate Serio. El Control Judicial”. Uno se espera, al menos, disertaciones que defiendan y ataquen la norma por igual, con la balanza equilibrada tanto de un lado como del otro. Pues bien, resulta que de los invitados a la mesa de discusión, no hay nadie -ni del Gobierno nacional, ni de la Coalición por una Radiodifusión Democrática, ni del Sindicato de Prensa local- que se manifieste a favor de la norma, aprobada mayoritariamente durante 2009.

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