Parece ser que “se ha instalado” en el ambiente periodístico un rumor tan banal como propicio para la coyuntura actual: existe la posibilidad que haya un atentado contra el vicepresidente de la Nación, Julio Cobos.

Veamos cómo empezó todo esto: primero fue un texto del periodista Christian Sanz, director del portal Tribuna de Periodistas (”un medio de información completo y objetivo”, según se auto definen en su sitio web), quien expresó que el ex presidente Néstor Kirchner afirmó en una reunión el pasado 16 de abril “hay que matar a Cobos”. El artículo aclara que se trata de una “defenestración, no un asesinato”.

La nota se jacta de pertener a la categoría “investigación”, pero cuando uno la analiza, se encuentra con que se vale tan sólo de “dos importantes asesores de segunda línea que estuvieron presentes”. El cruzamiento de datos, el contraste de fuentes y otras fundamentales herramientas del periodismo de investigación parecen haber sido olvidadas por Sanz.

El rumor siguió con las declaraciones del titular de la Convención Nacional de la UCR, Hipólito Solari Yrigoyen, a FM Millenium, en donde expresó su “preocupación” ante la posibilidad de que un “exaltado del Justicialismo” atente contra el número dos del Poder Ejecutivo.

“Estoy preocupado porque el país está viendo una escalada en los insultos, las descalificaciones, los reiterados pedidos de renuncia que parten de miembros del oficialismo hacia el vicepresidente”, señaló Solari Yrigoyen.

Muy bien, hasta ahí los sustentos del rumor.

Ahora me pregunto, ¿se puede avalar una versión tan falta de argumentos? Digo: ¿no hay nada más importante que discutir en los medios que darle aval a esto?

Uno no es tonto y sabe que existe una actitud de parte de los monopolios informativos, de atacar por izquierda y derecha al kirchnerismo, con lo cual definitivamente no sorprende esta nueva jugada. Pero uno ha perdido la capacidad de sorpresa, indudablemente. ¿Qué vendrá después?

Por otro lado, quiero expresar mi humilde opinión acerca de la manifestación que se viene pidiendo la reuncia de Cobos. Me parece que si los sectores afines al oficialismo repudiaron, y con razón, todo intento de desestabilización, corresponde un acto de honestidad y no abogar constantemente por la dimisión. Creo que, de suceder ello, debería venir desde el propio radical, fundado en su ética y moral, de actuar de una manera pero estar en una situación que normalmente no se lo permitiría.

Los actos hacen a los hombres, y el electorado argentino sabrá valorar, positiva o negativamente, la actitud de Cobos durante este tiempo.

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